¿qué es el tangping?
introducción al movimiento antitrabajo chino
Este breve ensayo cierra la serie tangping; si quieres leer los cinco poemas y el manifiesto que componen la serie, pincha en el enlace.
El tangping es un movimiento antitrabajo. Yo odio trabajar. Si quieres contribuir a que dedique cada vez menos tiempo a esa humillante tarea y más a este substack, a que pueda seguir haciendo series como esta o como la serie yu yoyo, a que pueda añadir textos ensayísticos o entrevistas, valora una suscripción de pago por 5 euros al mes en Substack o desde 2 euros al mes en Patreon.
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Esta serie está dedicada a Esther Pardo Herrero, poeta del tangping, y a Currusquita, su elegida.
¿Qué es el tangping?
El término tangping aparece por primera vez en febrero de 2020 (¡feliz sexto cumpleaños!) en las redes sociales chinas. Significa «tirarse a no hacer nada», «echarse panzarriba», algo así. Poco a poco fue cogiendo fuerza y se consolidó como un movimiento que no sólo elogiaba la pereza, la vida contemplativa o el dolce far niente sino que aplicaba esos conceptos a la vida fuera de internet.
Un buen ejemplo de lo anterior es el caso de de Luo Huazhong, un usuario de 26 años que, tras hacer varias publicaciones alabando el tangping, dejó la fábrica en la que trabajaba y volvió a su lugar de origen, recorriendo en bici miles de kilómetros. Hoy se dedica a hacer algún que otro trabajo para ir tirando y a leer filosofía. Vive con unos 50 dólares al mes y se compara a sí mismo con Diógenes. Se lo considera el principal precursor o instigador del tangping.
El de Luo Huazhong está lejos de ser un caso aislado. El tangping es un fenómeno que excede internet, pero que no se entiende sin él. El movimiento ha generado cientos de memes que hoy son aún de uso común en las redes sociales chinas.
No se puede entender el tangping sin saber algo del sistema laboral chino. El tangping es una respuesta directa y confrontativa de una juventud desencantada con el futuro que les había sido prometido. Está muy relacionado con el 996 (de nueve a nueve, seis días a la semana) y el 007 (hagan sus extrapolaciones) o el 内卷, sistemas de trabajo que han imperado durante años, si no décadas, en el mundo laboral chino, especialmente en el sector fabril y el de las nuevas tecnologías. Las condiciones son tan duras que no son poques les trabajadores que llegan a quitarse la vida. En este contexto, surge el tangping: tirarse en el suelo, en una especie de flashmob de protesta, en el lugar de trabajo.
Hay que aclarar que el tangping no es visto con buenos ojos por toda la juventud china antitrabajo. Hablando con mi amigo, el periodista Álvaro Lorite1, de este texto, me ha contado que, en sus entrevistas a grupos de punk en China, se ha encontrado varias veces con la opinión de que el tangping es un movimiento de les hijes de las clases medias chinas, más diletancia que militancia. Creo que se puede entender esta crítica a partir de la que en el contexto occidental se suele hacer hacia el movimiento hippie por parte de militantes con conciencia de clase. La legitimidad o no de dicha crítica la dejo para el lector, sólo quiero aclarar que en China también existe.
El Partido Comunista de China (PCCh) se encuentra en una posición difícil frente a fenómenos como este. Pasa lo mismo con la nueva literatura obrera, la poesía rider, u otros movimientos literarios afines. Por una parte, son reivindicaciones de la clase trabajadora; por otra, son críticas más o menos explícitas al sistema actual de trabajo en China. En el caso del tangping, tras cierto desconcierto inicial, el Partido terminó por rechazarlo públicamente. Sin embargo, lejos de lo que la mente inflamada de une lectore occidental pueda imaginar, aun hoy es fácil encontrar, en las redes chinas, discusiones sobre el tema, así como sus múltiples manifiestos.
A pesar de todo hay que entender, aunque sea de una forma elemental, el sistema político chino. El PCCh, aun habiendo expresado en público su rechazo al tangping, ha promulgado medidas para desincentivar o prohibir las jornadas laborales abusivas, con un éxito limitado. En contra de la intuición que se tiene en occidente, el Estado chino funciona de forma muy descentralizada, lo que significa que las medidas que emergen de Pekín no siempre terminan por aplicarse; funcionan más como guías o deseos que como reglas inamovibles. En resumen: el PCCh se mueve entre su incapacidad para poner coto al trabajo intensivo y el deseo de fomentar una ética del trabajo y un pasado mítico según el que el pueblo chino sería un pueblo esforzado y sacrificado.
Una nota final. A pesar de que el desarrollo de las nuevas tecnologías en China es previo y de mucho más calado que en occidente, parecemos empeñarnos en llamar a Weibo «el Twitter chino», a Taobao «el Amazon chino», a Xiaohongshu «el Instagram / Facebook chino» y, lo más atrevido, a WeChat / Weixin «el WhatsApp chino». En este caso, si queremos trazar una genealogía, tendríamos que reconocer que el tangping hizo de ascua en la que prendió el movimiento que en Estados Unidos se dio en llamar La gran renuncia (The Great Resignation).
Poesía tangping
Lo cierto es que no existe tal cosa como la «poesía tangping». Como habréis visto, muchos de los poemas que he publicado esta semana son anónimos o su autore es una cuenta de WeChat. Mi trabajo para esta serie ha consistido en indagar en las profundidades del internet chino2 en busca de poesía tangping. Si bien no existe una escuela que se haya puesto ese nombre a sí misma, el tangping ha dado lugar a no pocas manifestaciones culturales en China; entre ellas, poesía.
Además, se puede entender la poesía tangping dentro de un movimiento más amplio: el de les trabajadores migrantes, el de les riders, el de les de más abajo. Hay un término en chino, 底层写作 [escritura de las capas más bajas], que hace referencia a esa literatura. De nuevo: una literatura incómoda para el partido, una literatura obrera que escapa de la idea de lo «obrero» que se busca promover en la institución y que a la vez no está, ni mucho menos, prohibida. Un ejemplo sería el caso de la grandísima poeta Zheng Xiaoqiong, de quien ya he publicado un poema y pronto publicaré más, que ganó el premio Liqun en 2007. Hablamos de un premio de enorme importancia y concedido por una editorial muy vinculada al Estado.
El fenómeno de les riders en China excede por mucho lo que cualquier occidental pueda imaginar. Como escribí en un artículo para El Salto en 2022, «son como un elemento más de la ciudad, una invasión silenciosa que está por todas partes, el sistema circulatorio de Pekín, su mecanismo de redistribución, de ósmosis». Recomiendo también este magnífico podcast de Álvaro Lorite para acercarse al fenómeno y a eso que se ha dado en llamar «la guerra de las empresas de reparto» [ 外买大战 ].
El ejemplo es paradigmático porque la poesía rider sí que se ha constituido como una escuela por derecho propio en China. En flor nueva | 新花 publiqué un poema escrito por un rider, Wang Jibing. En la serie tangping he incluido otro, de Li Shenglin. Este último funciona muy bien para entender la relación entre el tangping y el PCCh. Li Shenglin trabajó durante 15 años en el ejército chino; en su poesía no hay un atisbo de crítica al Partido, apenas un lamento, cierta nostalgia, miedo al futuro. Casi toda esta poesía se puede entender como un llamado de atención hacia los órganos competentes, no como una crítica directa; como sea, incomoda.
En mis indagaciones para la serie tangping he encontrado muchos textos que releen la tradición clásica china en busca de una especie de «gen perezoso» que refuerce su posición ante el trabajo, una especie de genealogía de la vagancia. De todos los textos que encontré, elegí traducir este, una elaborada «oda a la pereza» que rebusca en autores como Bai Juyi y concluye que para nosotres sería casi imposible alcanzar las cotas de tangping de la antigüedad. El gesto —de nuevo: muy frecuente— es interesantísimo porque pone en cuestión la idea de que el llamado pueblo chino es un pueblo trabajador y esforzado por naturaleza, un ideologema central de la construcción de la nación china que opera en estos momentos. Frente a la imagen de un pueblo que rema sin cesar en pos de un futuro común, la de une poeta echade panzarriba a quien no termina de importarle demasiado qué le pase al barco en el que va.
Debemos entender esa relectura de los clásicos en un sentido más. En la poesía china de los últimos cincuenta años —si bien no tanto en la actual— no es raro dar con autores que defiendan la supremacía literaria de los clásicos. Un ejemplo clarísimo es Duo Duo, uno de los poetas chinos contemporáneos más importantes. En la biografía que rubrica sus poemas en este blog, se puede leer: «Su producción temprana constaba de poemas breves y elípticos que buscaban emular a los poetas clásicos chinos. En algún momento declaró haber tomado conciencia de que dichos clásicos eran insuperables; al mismo tiempo, dijo que leer a Baudelaire fue “como si le dispararan” y se entregó a escribir poesía moderna». Hablamos, entonces, de conservar ese gesto, pero subvirtiéndolo, proponiendo que la grandeza de dichos clásicos no pasa sino por su capacidad para no hacer absolutamente nada. Si su poesía es insuperable, su tangping también lo es.
Ésa sería otra línea común de la poesía tangping: el reconocimiento de que la inacción está lejos de ser una tarea baladí. El sujeto contemporáneo está atravesado por millones de cables invisibles que lo constituyen; es decir, precisamente, que lo sujetan. ¿Qué significa, en ese contexto, quedarse inmóvil? No —eso seguro— relajarse por completo, porque entonces esos cables nos moverían como a una marioneta. Tal vez consista en salir del tapiz, deshacerse de los nudos, vivir —como Luo Huazhong— con cincuenta dólares al mes y pasarse las tardes y las mañanas leyendo filosofía. Tal vez, quién sabe, haya que hacer los movimientos precisos para contrarrestar las tensiones, alcanzar una precaria inmovilidad. De los que he publicado, el poema más representativo al respecto es «cómo atrevernos al tangping», de Nilu Puwen. También se puede ver en el último poema de la serie y en el titulado «tangping», donde leemos:
tangping
es una forma de resistir
a los neones que anuncian ansiedad
es hacer un sinpa3
La ansiedad, el burnout, las críticas más o menos veladas al 996… todos son temas comunes en la poesía tangping. Más allá de eso, es un movimiento heterogéneo en edad (aunque sigue siendo principalmente joven), en género, en estilos de escritura.
Tangping es un movimiento radicalmente chino, surgido de las condiciones materiales de la China del COVID. Quizá, por una vez, seamos capaces de imaginar que somos nosotres quien estamos a este lado de la muralla, que tenemos algo que aprender de nuestres compas chines y que ha llegado el momento de echarse panzarriba allá donde nos encuentre el tangping. Las piezas de esta serie nos dejan una enseñanza: no es tan fácil no hacer nada. Mientras aprendemos, entregémonos a la tarea, infinitamente más trivial, de escribir poesía.
—Munir Hachemi
En el enlace podéis encontrar el excelente que trabajo que hace en El Salto. Sus textos y sus podcast son una fuente única para entender de otro modo las complejidades de la realidad china.
China está separada de occidente por eso que se suele llamar «la Gran Muralla de las telecomunicaciones», un gigantesco firewall que impide el tráfico en una dirección. Lo cierto es que toda muralla tiene dos lados y que en el nuestro también existen bloqueos, por más que nos empeñemos en que son elles quienes están «dentro» de la muralla. Sea como sea, no es descabellado distinguir entre un internet chino y un internet occidental, al menos para los propósitos de este texto.
Irse de algún lugar, normalmente un bar o un restaurante, sin pagar.

